NAFARZALE, EUSKALDUNON ESTATUA AURRERA, BORROKAN!!

miércoles, 18 de agosto de 2010

REPUBLIC OF NAVARRE, NAFARROA EUSKALDUNON ESTATUA.

Publicado por NAPARRAK en 14:39 No hay comentarios:
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Naparrak Euskal Herritarrak gara Euskal herria da gure herria Nabarra gure Estatua.
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NAPARZALE - NAFARZALE. NAFARROA EUSKALDUNON ESTATUA.

"Quien aspire verdaderamente a crear una nueva realidad social o política necesita preocuparse ante todo de que esos humildísimos lugares comunes de la experiencia histórica queden invalidados por la situación que él suscita (…) Con el pasado no se lucha cuerpo a cuerpo. El porvenir lo vence porque se lo traga. Como deje algo fuera de él, está perdido", Ortega y Gasset "La rebelión de las masas". El pueblo vasco ha tenido dos grandes líneas políticas en los dos últimos siglos en la consecución de los intereses privativos que tenemos como pueblo. Desde la invasión castellano-española y francesa de los diferentes territorios nabarros y tras la represión militar posterior hasta comienzos del siglo XX, fue el foralismo o la defensa de los Fueros lo que marcó la línea de actuación de nuestro pueblo. Esa defensa acérrima de las leyes que lograron salvarse de la etapa anterior o reino de Nabarra, hizo que con el tiempo se distorsionara la realidad histórica y se hablara, desde Esteban de Garaibay (s. XVI), de un "pacto" con la corona española que nunca hubo -los vencidos no pactan-, pero resultaba más práctico y correcto políticamente para negar que los Fueros fueran "privilegios" dados por reyes castellano-españoles y por tanto revocables unilateralmente como pretendían éstos. Para la defensa de los Fueros en el territorio peninsular, nació el carlismo vasco en el siglo XIX. Del carlismo nació después el nacionalismo vasco con Sabino Arana como padre y la independencia como fundamento diferenciador sobre la etapa anterior, de esa fuente beben casi todos los vascos peninsulares hoy, pues desplazó por completo al carlismo salvo en la Ribera, por lo que el carlismo es hoy una sombra que se ve reflejada en opciones abiertamente españolistas o regionalistas de Alta Nabarra. Ambas líneas políticas dejaron prácticamente de lado Iparralde, donde no se ha articulado ninguna política propia. La principal diferencia del nacionalismo sobre el carlismo es por tanto la recuperación de la idea de la independencia o estatalidad una vez perdida la posibilidad de democratizar España, la cual apuesta desde las Guerras Carlistas por el Estado-nación a imitación de la Francia pos revolucionaria, se trata del totalitarismo imperialista de la creación e imposición de una nación española y francesa monocorde (un idioma, una cultura, un ejército, centralismo político en las decisiones importantes etc.). Esta línea estatalista era la perdida por la defensa foral anterior y la correcta, pero la ideología nacionalista o "abertzale" ha sido reconducida poco a poco a una vía muerta. El nacionalismo o abertzalismo ha cometido, al menos, cuatro grandes errores políticos: 1. El primero está en su escasa base histórica que se refleja muy bien en el primer libro escrito por Sabino Arana cuando contaba con tan sólo 27 años: "Bizcaya por su independencia". Libro donde se presenta a una Bizkaia independiente a lo largo de los siglos hasta las Guerras Carlistas. Despropósito histórico y político fruto de la distorsión que con el tiempo fue creando la defensa de los Fueros como algo privativo de cada unidad en que el imperialismo había dividido las tenencias peninsulares invadidas a Nabarra -llamadas hoy provincias, las cuales estaban muy lejos de ser Estados soberanos-. La historia del pueblo vasco contada por el nacionalismo, carece de un nexo de unión entre todos los vascos, son episodios sueltos que no explican quienes somos, por qué seguimos aquí y nuestra penosa realidad política, preguntas imprescindibles para este pueblo. 2. La visión "bucólico pastoril" del nacionalismo casa sólo con una parte de nuestro pueblo y territorio, la parte de clima cantábrico y pirenaico además de rural, por tanto no refleja la Euskal Herria industrial pero tampoco la del "Ager vasconum", la Euskal Herria de las llanadas y de la ribera, que en realidad y durante mucho siglos o milenios -hasta mediados del siglo XIX-, ha sido la más densamente poblada y la más aguerrida en la defensa de nuestra nación. 3. Para las diferentes fuerzas "nacionalistas vascas" (sindicatos y partidos básicamente), su único objetivo hoy, es la participación en el marco político totalitario impuesto por españoles y franceses, no nos engañemos, no tienen otro fin. Es más, carecen de una estrategia nacional al aceptar las divisiones territoriales impuestas desde el imperialismo y que están dando sus frutos contrarios a nuestros intereses. El "Euzkadi da euskaldunon aberria" quedó en el baúl de los recuerdos y fue un mero sueño de una noche de verano tras la muerte de Sabino Arana. Pero el "nacionalismo vasco" usa "desaforadamente" términos como "derecho de autodeterminación" sin creer que este pueblo pueda ejercerlo jamás, con el objetivo de hacer ver que su estrategia es "gradualista" y que no han renunciado a la unificación territorial y a la independencia o Estado vasco, el cual ha estado siempre muy lejos del ovillo rojigualda con el que el "nacionalismo vasco" se han tejido su camisa de fuerza. 4.El cuarto error se ha ido viendo en su trayectoria pues no estaba en su génesis. El llamado "nacionalismo vasco" no cree en el pueblo vasco. Es su otra gran diferencia frente a la defensa foral anterior: desde la violencia individualista a la entrega pactada del pueblo a cambio de una presencia bien remunerada en las estructuras políticas españolas y unas leyes, llamadas Estatuto y Amejoramiento, dados por España -por tanto controlados y revocables por ellos-, vendido durante años como el mejor marco político jamás tenido por los vascos y el mejor posible, engañifa que sería mero objeto de chufla si el pueblo vasco tuviera un mínimo de conocimientos de su propia historia y que ha caído por sí mismo. En el fondo, tanto el carlismo como el nacionalismo vasco, tratan de dar una salida a nuestro pueblo frente al imperialismo que invadió nuestro Estado, por tanto, son retales de un gran lienzo que fue el reino de Nabarra. El gran error del carlismo y del nacionalismo se resume en la negación total de la nación política nabarra común a todos los vascos o vascones y las implicaciones políticas que de ello derivan. Nafarzale o nabarrista Si algo define al pueblo vasco es su longevidad reflejada en nuestro idioma natural o "lingua navarrorum" y los siglos de existencia del reino de Nabarra con su génesis en el Estado de Baskonia a comienzos del siglo VII: somos el pueblo más añejo de Europa, pero también algo que se suele olvidar o se desconoce: somos uno de sus primeros Estados. Las personas mayores (el pueblo sólo es la unión de personas que se identifican como tal por un interés común), tienen como una de sus principales virtudes, la capacidad de reflexión fruto de su dilatada experiencia. Una persona a la que se eliminase los primeros años de su vida hasta bien entrada la madurez, perdería sus conocimientos más básicos (andar, hablar, leer etc.) y muchas otras experiencias vitales que le llevaría a no reconocerse a sí mismo, lo mismo ocurre con un pueblo. Los vascos actuamos en política -en la vida- como si hubiéramos despertado a una edad madura amnésicos de un coma. Cuando alguien ha vivido en libertad tantos siglos, no parte de cero ni debe de inventarse nada. Por suerte para los vascos, no se apagaron los rescoldos de nuestra histórica libertad, fruto de la lucha de este pueblo frente al imperialismo franco, godo, musulmán, castellano-aragonés-español, inglés y francés. Esa es la línea que debemos de recuperar: la de nuestro Estado invadido, ese es el punto de inflexión que explica nuestra realidad. Ni el carlismo ni el nacionalismo han sabido integrar nuestra historia, nuestra experiencia vital, por lo que son proyectos que nacieron mutilados y jibarizados en su pensamiento. Del mismo modo que el nacionalismo o abertzalismo hizo suyo el carlismo (Jangoikoa eta Lege Zaharrak), los nafarzales debemos de hacer nuestro el nacionalismo y lo mejor del carlismo, pero eliminando de ellos los errores mencionados y sumando todo aquello que dejaron fuera y que es vital para recuperar nuestro Estado: 1. El caso de la historia es muy claro, basta rascar la superficie del carlismo con el acomodo a la corona española y la falsa idea de "4 Estados vascos" o la necesidad de inventarse el quinto del nacionalismo vasco, al que llamó "Euzkadi", reculando posteriormente al término más histórico de Euskal Herria. Pero Euskal Herria es un término cultural al nivel de germánico, luso o anglosajón; vascones o vascos es lo que somos, pero no deja de ser de escasa proyección internacional, hoy negacionista de una unidad política llamado Estado nabarro. El término inserto en toda la historiografía europea como estructura política de los vascos o vascones es el de Nabarra: desde el arzobispo de Pamplona y jefe del ejército nabarro muerto en Biana de nombre César Borgia, al primer rey Borbón Enrique III de Nabarra después IV de Francia con su "París bien vale una misa"; desde la ilustración a la nabarresa de nuestras reinas Juana y Margarita -principales mujeres renacentistas de la historia- a los pensamientos progresistas de Carlos el primer "príncipe de Biana"; desde los grandes guerreros como Eudon I, Eneko Aritza, Sancho Garcés I o Alfonso I el Batallador a los grandes estructuradores sociales como Sancho III el Mayor o Sancho VI el Sabio etc. Historias comunes a todos los vascos, que, en lo político, creamos la nación nabarra sobre una cultura vasca o vascona con su diversidad regional, de la ribera al Pirineo pasando por el mar, de la Nabarra peninsular a la Nabarra continental. Vasco-nabarro es una dicotomía al estilo de luso-portugués, helvético-suizo, galo-francés, magiar-húngaro, por ejemplo. Los nafarzales tenemos en Nabarra nuestra nación política y en Euskal Herria-País Vasco nuestra nación cultural. 2. El reino de Nabarra tenía su fuerza en la frontera del Ebro donde se encontraban la mayoría de los castillos y la gente más patriota que sufrió con más fuerza la represión tras la invasión española, siendo el saltus vasconum o la Euskal Herria más verde y la marítima la retaguardia hasta el siglo XII. Por tanto, Nabarra abarcaba todas las formas de ser vascas o vasconas englobadas bajo el nombre nacional de "nabarros": los vascos libres que no dominaron los imperialistas desde los tiempos de los francos y los godos. Los nafarzales necesitamos recuperar para nuestro proyecto común a nuestros compatriotas del Ebro "Quod inquietos baskones proelabiur". 3. Nadie puede gobernar hoy por hoy contra la mayoría del pueblo como ocurre con el nuestro si no es mediante el engaño, la ocultación y los necesarios colaboradores en los que se basan los actuales Estados totalitarios modernos, donde caben "todas la ideas", pero sólo sobre el papel: no cabe el derecho principal de un pueblo y del que emanan todos los demás que es el derecho de autodeterminación. Es como si se aceptara la existencia de un hombre mientras permaneciera quieto, paralizado, sin nombre ni pasado, postrado en su cama, donde puede pensar lo que quiera mientras siga en ese estado hasta su defunción. Los nafarzales no aceptamos otra estructura política que no sea la que nos demos nosotros mismos, fruto de las fuerzas reales en presencia y no de las fuerzas imperialistas con sus ejércitos. El imperialismo es capaz de negar hasta la existencia del pueblo vasco, aunque y "contradictoriamente", tome infinitas medidas contra él, pero le es imposible negar la existencia histórica del reino de Nabarra, pese a que haga todo lo posible para minusvalorarla. El objetivo de recuperar nuestro "Estado" es algo claro que entiende todo el mundo, no es un término que se pueda manipular fácilmente, ni menoscabar, ni puede ser dado desde fuera como un Estatuto o tergiversar como los Fueros en función de los intereses del imperialismo. Es una "idea fuerza" unificadora y clara. Por ello, la tarea urgente, es enseñar a nuestro pueblo quién ha sido para entender quién es, así como por qué estamos aquí en esta situación política y social, pues nuestra enfermedad puede derivar en alzhéimer si no lo remediamos. 4. Los nafarzales nos basamos en la fuerza del pueblo, desde la misma creación del Estado de Pamplona-Nabarra con Eneko Aritza contra el imperialismo franco: el pueblo hecho Estado por un interés común, la defensa de nuestro territorio y de nuestro pueblo, y no un rey que ocupa un territorio o domina a otros señores cuyos territorios suma al suyo; reyes como García V el Restaurador y su hijo Sancho VI el Sabio que gobernaban en pleno siglo XII "por la fidelidad probada de sus moradores" o pueblo (Laudo arbitral de Londres, 1177); el "alzamiento del rey sobre el pavés" por el que el rey no lo era por voluntad divina sino necesitaba de la aprobación de la mayoritaria; los infanzones nabarros o de Obanos y su lema "Pro libertate Patria, gens libera state" que se puede traducir como "Por la libertad de la Patria, el pueblo sea libre"; además del pacto entre el gobierno y el pueblo hecho ley, los llamados Fueros o derecho pirenaico, el derecho original y consuetudinario de nuestro pueblo elevado a rango de Constitución popular que el "nacionalismo vasco" dejó de lado definitivamente. Nuestra historia es la evolución de una estructura política democrática, el pueblo por encima del rey o gobernante, la ley consuetudinaria por encima del despotismo frente al totalitarismo imperialista de nuestros vecinos. Sólo el pueblo nabarro convertido en sujeto político tiene la posibilidad de recuperar la libertad, los dirigentes sólo tienen que aunar nuestras fuerzas y marcar los pasos; pero la fuerza radica en el pueblo, el que no crea en él que no venga, un proyecto de arriba abajo es un proyecto fácilmente reconducible por el imperialismo a sus intereses particulares, contrarios a los nuestros. El objetivo de todas las fuerzas de este pueblo sólo puede ser la activación de nuestro Estado, tenemos el pueblo-nación aunque tengamos que devolverle la ilusión y reconducirlo de nuevo al buen camino, pero nos falta la clase dirigente. El consenso entre todas la fuerzas de este pueblo debe estar encaminada a la creación de los órganos necesarios que nos lleven a conformar un gobierno nabarro, para ello no cabe descartar nada, el camino o momento histórico y nuestras fuerzas, marcarán las opciones más viables o estrategias. Sólo un gran consenso de base puede hacer que ese gobierno sea el referente de todo nuestro pueblo y su voz. Para ello es necesario que nuestros dirigentes sean capaces de ir más allá de las políticas participativas en España-Francia del "nacionalismo vasco" y el carlismo actual. La autodisolución de los partidos y sindicatos "nacionalistas" sería una gran noticia para todos, así como la configuración de un gobierno en el exilio reconocido por una amplia base social, pues dentro del territorio nabarro serían presa fácil para el terrorismo parapolicial y judicial español y francés. Desde este consenso común, la estrategia a seguir podría pasar por unas elecciones o referéndum que gane el visto bueno internacional, siempre que el mismo sea controlado por nosotros y no por nuestros enemigos, pero caben muchas más alternativas a valorar. Ortega y Gasset en su libro "La rebelión de las masas": "El Estado no es una forma de sociedad que el hombre encuentra dada y en regalo, sino que necesita fraguarla penosamente" (…) "El entresijo esencial de una nación, se compone de estos dos ingredientes: primero, un proyecto de convivencia total en una empresa común; segundo, la adhesión de los hombres a ese proyecto incitativo"
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